miércoles, 4 de septiembre de 2019

Comunicado de Aranzadi sobre la intención del Ayuntamiento de Donostia de tomar medidas para controlar la población de gaviotas en la ciudad

El Departamento de Ornitología de la Sociedad de Ciencias Aranzadi estudia la población de gaviotas de Gipuzkoa desde el 2005. En la actualidad son diversos los trabajos en marcha sobre esta especie, incluida la elaboración de tesis doctorales y publicaciones científicas a nivel internacional. Toda esta labor investigadora ha permitido a Aranzadi disponer de información muy detallada sobre la demografía, movimientos y ecología trófica de esta población, entre otros aspectos. 

A raíz de las informaciones publicadas sobre la posibilidad, por parte del Ayuntamiento de Donostia / San Sebastián, de llevar a cabo medidas de control de gaviotas, la Sociedad de Ciencias Aranzadi quiere hacer las siguientes aclaraciones: 

1. La población de gaviotas en Gipuzkoa no está aumentando, sino que está estabilizada, incluso en ligero descenso desde hace ya algunos años. En este contexto, no puede decirse que ahora haya más gaviotas que hace 5 o 10 años. 

2. Las gaviotas son animales oportunistas que se han adaptado muy bien a alimentarse de los desperdicios orgánicos que el ser humano genera. Es el caso de la basura disponible en vertederos, de los descartes pesqueros y de los restos de comida que se generan en la propia ciudad. 

3. Ante el cierre de vertederos en el territorio, las gaviotas están adaptando sus estrategias de alimentación. Algunos ejemplares (una minoría del total de la población) han aprendido a buscar alimento en la ciudad, lo cual incluye las playas. 

4. La presencia de gaviotas en las playas, sobre todo en verano, se debe a que los usuarios de estas playas dejan al final del día una gran cantidad de comida disponible en las mismas, bien por descuido o intencionadamente (existe evidencia de que hay personas que dan de comer a las gaviotas). 

5. Para evitar la presencia de gaviotas en las playas, es fundamental apelar a la responsabilidad de los usuarios de las playas, promoviendo medidas para informar y concienciar sobre la necesidad de NO alimentar a las gaviotas. Igualmente, es necesario que las papeleras que se ponen a 

 disposición de los usuarios en las playas estén diseñadas de tal modo que las gaviotas no puedan acceder a su contenido.  

6. La potencial captura y sacrificio de ejemplares en las playas u otros entornos urbanos no tendría un efecto notable en la presencia de gaviotas en las playas, al menos no a largo plazo. La eliminación de unas gaviotas sería sustituida por gaviotas nuevas. Además, no hemos de obviar que la costa vasca es un corredor migratorio de primera magnitud. Muchas de las gaviotas que frecuentan nuestras playas en verano no son locales, sino que son aves de paso que están en la ciudad unos pocos días, a veces unas pocas horas. Es imposible controlar todo este flujo migratorio con sesiones de captura y descaste. 

7. La intervención en colonias de cría es absolutamente desaconsejable. Experiencias similares en otras zonas han resultado en la dispersión de las aves desde los lugares naturales donde crían a núcleos urbanos, con la consiguiente aparición de molestias y conflicto social. Asimismo, otras medidas como podría ser la intervención en el éxito reproductor podría potenciar efectos indeseados, como un aumento artificial de la productividad y supervivencia juvenil (al eliminar competencia intraespecífica de forma artificial).  


Finalmente, la Sociedad de Ciencias Aranzadi anima a que se tenga en cuenta la opinión de los expertos y otras Administraciones a la hora de valorar medidas sobre esta u otras especies silvestres.  

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