En octubre, los ejemplares de Larus michahellis lusitanius en su segundo año calendario muestran un plumaje que empieza a adquirir una apariencia más estable y cercana al segundo invierno, aunque todavía conservan rasgos muy evidentes del primer verano. La muda postjuvenil avanza de forma notable en el cuerpo, mientras que las alas continúan mostrando las primarias y secundarias juveniles, extremadamente desgastadas. El contraste entre un cuerpo ya bastante renovado y unas alas claramente juveniles sigue siendo uno de los rasgos más característicos del mes.
Manto y escapulares: aspecto ya casi de segundo invierno
En octubre, el dorso presenta un aspecto mucho más uniforme que en septiembre:
• La gran mayoría de las escapulares son ya plumas de segunda generación, grises, limpias y con un moteado interno muy tenue o inexistente.
• Las plumas juveniles residuales son muy escasas y aparecen extremadamente desgastadas, casi siempre en los márgenes del manto.
• El gris del dorso es más homogéneo y extenso, acercándose al tono típico del segundo invierno, aunque aún no tan limpio ni tan luminoso como en un ave de 3cy.
• El conjunto transmite una sensación de mayor madurez y cohesión.
Coberteras alares: persistencia del patrón mixto, pero con mayor orden
Las coberteras alares siguen siendo el área donde más se aprecia la transición entre lo juvenil y lo renovado:
• Las coberteras juveniles continúan presentes, pero están extremadamente erosionadas, con bordes rotos y un tono marrón muy apagado.
• Las coberteras nuevas de segunda generación aparecen en mayor número que en septiembre, aportando parches grises más limpios y definidos.
• El patrón sigue siendo irregular, pero empieza a verse una estructura más estable y menos caótica.
• En algunos individuos, las medianas coberteras nuevas forman pequeños grupos que suavizan el aspecto juvenil del ala.
Primarias y secundarias: aún juveniles, muy desgastadas
Las primarias siguen sin renovar en octubre:
• Presentan un desgaste extremo, con puntas muy claras y bordes muy erosionados.
• El color es un marrón mate, sin brillo, muy alejado del negro original.
• En vuelo, las alas muestran un aspecto estrecho y “ligero”, típico de aves que aún conservan primarias juveniles.
Las secundarias, igualmente juveniles, muestran bordes muy desgastados y un panel pálido poco definido, a veces casi borrado por la erosión.
Aves en muda activa: plumaje más asentado
En octubre todavía se observan individuos con plumas en crecimiento, pero:
• Los huecos visibles en el dorso son menos frecuentes que en septiembre.
• El plumaje empieza a asentarse, con una silueta más compacta.
• Las coberteras alares pueden seguir mostrando cierto desorden, pero menos acusado que en meses anteriores.
En general, octubre marca el final de la fase más caótica del primer verano.
Cabeza y cuello: muy claros, con aspecto casi de segundo invierno
La cabeza y el cuello presentan un aspecto muy limpio:
• Predomina un tono blanquecino muy claro, con un moteado finísimo y disperso.
• La nuca conserva un moteado muy tenue, pero en algunos individuos es casi inexistente.
• La expresión facial es suave, clara y muy estival, acercándose ya al aspecto típico de un 2º invierno temprano.
Pico y patas: cambios lentos pero continuos
El pico mantiene la punta oscura, pero la base puede mostrar:
• tonos grisáceos o pardos,
• un inicio de aclaramiento más evidente en la zona gonial.
Las patas siguen siendo rosadas o rosado sucias, aunque algunos individuos muestran un matiz amarillento más perceptible que en septiembre. En lusitanius, este amarilleo incipiente puede aparecer antes que en otras poblaciones.
Impresión general en octubre
Octubre marca una fase de transición hacia un plumaje más ordenado y menos contrastado:
• El dorso muestra un predominio claro de plumas nuevas y un aspecto más uniforme.
• Las alas siguen siendo el punto más juvenil y deteriorado del ave.
• El contraste entre zonas renovadas y zonas viejas sigue siendo evidente, pero menos abrupto que en julio y agosto.
• El ave empieza a mostrar una apariencia más compacta y estable, aunque aún lejos del aspecto del segundo invierno.
Es un mes clave para observar cómo el plumaje juvenil se diluye casi por completo en el cuerpo, mientras las alas conservan los últimos vestigios del primer invierno.
| Fotografiada en Getaria (Gipuzkoa) Spain |
| Fotografiada en Getaria (Gipuzkoa) Spain |
| Fotografiada en Getaria (Gipuzkoa) Spain |
| Fotografiada en Getaria (Gipuzkoa) Spain |
| Fotografiada en Getaria (Gipuzkoa) Spain |
| Fotografiada en Getaria (Gipuzkoa) Spain |
| Fotografiada en Getaria (Gipuzkoa) Spain |
| Fotografiada en Getaria (Gipuzkoa) Spain |
| Fotografiada en Getaria (Gipuzkoa) Spain |
| Fotografiada en Getaria (Gipuzkoa) Spain |
| Fotografiada en Getaria (Gipuzkoa) Spain |
| Fotografiada en Getaria (Gipuzkoa) Spain |
| Fotografiada en Zarautz (Gipuzkoa) Spain |
| Fotografiada en Zarautz (Gipuzkoa) Spain |
| Fotografiada en Zarautz (Gipuzkoa) Spain |
| Fotografiada en Zarautz (Gipuzkoa) Spain |
| Fotografiada en Getaria (Gipuzkoa) Spain 28/10/2016 Gipuzkoa 28/10/2016 Gipuzkoa 28/10/2016 Gipuzkoa |
No hay comentarios:
Publicar un comentario