martes, 17 de febrero de 2026

Un smithsonianus de manual y un gavión hiperbóreo en Mimizan: claves diagnósticas y comparativas

Pepinazos en Mimizan. La jornada de ayer fue de las que se recuerdan durante años. Antes de ayer, mi amiga Sophie Damián localizó una gaviota argéntea americana (Larus smithsonianus) y, sin pensármelo dos veces, ayer por la mañana fui con Emilio Salvatierra a intentar verla. No solo la disfrutamos a placer, sino que, además, junto a ella descansaba un gavión hiperbóreo adulto (Larus hyperboreus). Una escena más propia de Canadá que de la fachada atlántica europea.

Mimizan (Francia) se encuentra en pleno corazón de las Landas, entre el río Adur por el sur y la bahía de Arcachon por el norte. Una laguna de agua dulce rodeada de dunas y pinares, un auténtico oasis en medio de kilómetros de arenales atlánticos. Las profundas borrascas que están barriendo el océano estos días, una tras otra y empujadas por vientos huracanados, están haciendo que algunas aves americanas terminen recalando en nuestras costas en busca de refugio.

Ayer, además de las dos estrellas del día, contabilizamos diez especies de gaviotas, además de la subespecie argentatus. Un auténtico festival para cualquier gaviotero.

Conclusión; Ver una smithsonianus junto a argénteas locales y además acompañada de un hiperbóreo adulto es un privilegio que pocas veces se da en Europa occidental.

Es un ejemplar que no presenta ninguna duda: uno de esos individuos clásicos de smithsonianus que, en un contexto europeo, cumple a la perfección con todos los rasgos diagnósticos esperables para una argéntea americana. Me he animado a preparar unas comparativas y las tenéis justo aquí abajo. 

El ejemplar observado corresponde a un segundo invierno (3cy), un estadio en el que Larus smithsonianus muestra una combinación de rasgos muy diagnósticos que permiten separarla con claridad de las argénteas europeas. Verla junto a individuos locales ha sido una auténtica lección de identificación. Son detalles que, vistos en conjunto, forman un patrón muy consistente:

1.- Collar marrón, con tonos ceniza o ligeramente asalmonados, formando una banda continua y oscura alrededor del cuello que se prolonga hacia el pecho y desciende hasta parte del vientre.

En las argénteas europeas, este moteado suele ser más grueso, más disperso y con un aspecto mucho menos uniforme.

Aunque en casos excepcionales algunos individuos de argénteas europeas pueden mostrar un moteado más intenso, al fijarse en otros rasgos clave —como el patrón de las coberteras alares, la cola y el resto del plumaje— no alcanzan el conjunto diagnóstico propio de una argéntea americana. Esta argéntea en concreto la observamos en el sur de Nafarroa.

2.- Las terciarias en smithsonitas tienen centros marrón oscuro muy sólidos, con puntas claras estrechas y casi sin franjeado lateral. Este patrón recuerda más a Larus fuscus que a una argéntea europea.

En las europeas, las terciarias suelen tener más “dientes” claros y un aspecto menos compacto.

3.- Las grandes coberteras muestran un patrón de barras muy apretadas, con centros oscuros y poco contraste entre las zonas claras y oscuras. Las barras claras están tan reducidas que casi desaparecen.

Las argénteas europeas suelen tener barras más anchas y más espaciadas, con un aspecto más “limpio”.

En este caso voy a poner un ejemplo en vuelo de la smithsonianus, donde el patron de las grandes coberteras, muy negras y apretadas se aprecia de forma aún más evidente y con una lectura distinta a cuando el ave está posada.
En este caso el ejemplo corresponde a una argéntea europea, el mismo individuo que vimos en el sur de Nafarroa. Posada podía recordar ligeramente a una smithsonianus, pero en vuelo las grandes coberteras muestran un patrón mucho más moteado y con bastante más blanco del que presentaría una americana. Es otro ejemplo más de esos detalles que, al observarlos bien, permiten descartar una smithsonianus.

4.- Otro rasgo muy típico en smithsonianus son las axilas y las plumas de la parte de abajo del ala, que aparecen densamente teñidas de tonos ceniza o ligeramente asalmonados y prácticamente sin barrado. Este patrón oscuro y uniforme contrasta claramente con el de las argénteas europeas, que suelen mostrar debajo del ala más claro, con un barrado más evidente y disperso.

En las argénteas europeas, debajo del ala suele ser más claro, con barrado más evidente y menos uniforme.

5.- Las coberteras infracaudales presentan un barrado denso y oscuro, mucho más marcado que en la mayoría de argénteas europeas.

Las coberteras infracaudales de las argenteas europeas suele ser mucho más blanca, con motas más espaciadas y de menor intensidad. En el ejemplo de arriba —el mismo individuo que observamos en el sur de Nafarroa— se aprecia bien: a primera vista podía recordar a una smithsonianus, pero, tal como comentaba antes, le faltaban varios rasgos clave y no alcanzaba el conjunto diagnóstico propio de una argéntea americana. Este detalle de las infracaudales caudales es un ejemplo más.

6.- La cola de un smithsonianus de 2º invierno suele ser muy oscura, con una franja caudal ancha, sólida y continua que sube hacia arriba, sin interrupción hacia los lados externos de la cola.

En las argénteas europeas, la franja suele ser más fina, más rota y con bastante más blanco tanto en los bordes como en el centro. El ejemplo que muestro arriba corresponde al mismo individuo que observamos en el sur de Nafarroa: otro caso ilustrativo de esos detalles que le faltaban para encajar como una smithsonianus. Posada podía recordar ligeramente a una americana, pero en vuelo quedaba claro que no lo era, y por eso es tan importante poder ver a estos bichos también en vuelo.

7.- El pico muestra una base ampliamente clara, a veces recordando al patrón de un hiperbóreo juvenil, con la punta negra bien definida. Sin embargo, en este punto existe mucha más variabilidad entre las argénteas europeas que entre las americanas, que por lo general presentan este patrón de forma mucho más consistente. En muchas europeas como se aprecia en el ejemplo de arriba, donde la protagonista aparece junto a una argéntea europea y apenas se aprecia diferencia. En cambio, en el individuo que muestro aquí abajo sí se observa un contraste mucho mayor, lo que ayuda a entender mejor este rasgo.

En la mayoría de las argénteas europeas, la base clara suele ser menos extensa.

A grandes rasgos, estos son los detalles en los que conviene fijarse para diferenciar las argénteas europeas de segundo invierno de la subespecie argenteus —las más abundantes en nuestras zonas de gavioteo del suroeste europeo— de una smithsonianus. En cuanto a la subespecie argentatus, las argénteas más nórdicas (escandinavas o rusas), las diferencias con smithsonianus son todavía más sutiles, pero los rasgos diagnósticos para separarlas siguen siendo esencialmente los mismos que utilizamos con argenteus.
Para hacerse una idea de cómo son las argentatus con el plumaje de segundo invierno del norte de Europa, aquí muestro dos ejemplos de individuos que fotografié recientemente en varios viajes que he realizado por aquella zona. El ejemplar superior presenta un moteado más denso, mientras que el de abajo muestra un plumaje con bastante más blanco.
Larus argentatus argentatus
Larus argentatus argentatus adulto
Hablando de gaviotas argénteas de la subespecie argentatus, algunos pocos individuos también llegan hasta aquí, como este adulto de la foto. Aquí aparece junto a un hiperboreus adulto y un gavión atlántico de primer invierno. Como se aprecia en la imagen, el tono del dorso es considerablemente más oscuro que el del hiperboreus
Aunque ambas pertenecen al complejo de la gaviota argéntea (Larus argentatus), las subespecies argentatus y argenteus muestran diferencias sutiles pero constantes cuando se observan con atención. En general, argentatus tiende a ser algo más robusta, con un dorso de tono más oscuro y un patrón alar ligeramente más contrastado, mientras que argenteus suele presentar un aspecto más claro y estilizado. Estos matices, visibles sobre todo en plumaje adulto, permiten afinar la identificación en zonas donde ambas pueden aparecer.
En el caso de este individuo, presenta un rayado cefálico muy intenso para la época del año en la que estamos; en argenteus este moteado suele ser mucho más reducido a estas alturas de la temporada. Además, el patrón alar de las primarias es muy característico de argentatus: muestra negro en las cinco primarias más externas, y no en seis como ocurre en muchas argenteus. También destaca la presencia de una “bayoneta” gris en P8 y p7 que terminan en color blanco mientras que en argenteus lo habitual es que toda la bayoneta sea gris y en su mayoría encontrarla en P7.
Aquí muestro algunos ejemplos de cómo se veía la smithsonianus en el campo, siempre comparándola con otra argéntea de segundo invierno y con otras gaviotas presentes. El golpe visual que producía a simple vista era muy evidente.
comparada directamente con una argéntea europea
Otro ejemplo de como se veía en el campo
Más comparativas, esta vez también con una gaviota argéntea europea, para apreciar mejor las diferencias
En este caso, la smithsonianus aparece junto a una gaviota patiamarilla de la misma edad, ambas en plumaje de segundo invierno.
Gavion hyperbóreo (Larus hiperboreus)
Además de la smithsonianus, que disfruté a tope, Mimizan no deja indiferente a ningún gaviotero. A continuación incluyo una selección de fotos de otras especies que pudimos ver allí. Entre ellas, este precioso Larus hyperboreus adulto: un plumaje poco habitual en nuestras latitudes, ya que lo más frecuente es observar ejemplares inmaduros.
 Gavion hyperbóreo (Larus hiperboreus) en vuelo
En vuelo, el hiperbóreo se ve prácticamente blanco, un camuflaje perfecto para pasar desapercibido en los entornos nórdicos donde suele vivir.
Las patas rosa chicle destacan con fuerza sobre el blanco impoluto del plumaje, y el ojo amarillento resalta aún más ese contraste.
Gaviota tridáctila (Rissa tridactyla) inmadura. Con este temporal han entrado muchísimos ejemplares a resguardarse en la costa.
Adulto de Gaviota tridáctila (Rissa tridactyla)
Otra de las gaviotas muy escasas de ver en la costa, y que con los temporales se acerca más al litoral, es la gaviota enana (Hydrocoloeus minutus). En este caso muestro un ejemplar adulto.
Gaviotas cáspicas (Larus cachinnans): llegamos a ver cuatro ejemplares de distintas edades. En este caso muestro un individuo de segundo invierno.
En este caso, una gaviota cáspica de primer invierno aparece junto a una gaviota patiamarilla de segundo invierno, un gavión atlántico de primer invierno, un gavión hiperbóreo adulto y una argentatus adulta. Una buena muestra del auténtico “pupurrí” que había en Mimizan. En esta toma se observan cinco individuos de distintas especies, todos ellos juntos.
Esta toma me gustó mucho porque ilustra muy bien la diferencia de tamaño entre las tres especies que aparecen en la fotografía superior: gaviota reidora, gaviota patiamarilla y gavión atlántico.
La especie de gaviota más abundante en Mimizan es la gaviota cabecinegra (Larus melanocephalus); en este caso, muestro un individuo de primer invierno. Como podéis ver en estas imágenes, en Mimizan no hay tiempo para aburrirse si te gustan las gaviotas: en total contabilizamos diez especies distintas, además de la subespecie argentatus.

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