lunes, 12 de enero de 2026

Gaviotas polares en declive: crónica desde el puerto de Killybegs, norte de Irlanda

Larus glaucoides (Gaviota groenlandesa)

Gavion hyperbóreo (Larus hyperboreus)

Estos días he viajado al puerto de Killybegs, en el noroeste de Irlanda, considerado durante décadas uno de los mejores lugares de Europa para observar gaviotas de procedencia polar. Durante años, este puerto pesquero era famoso por reunir números importantes de gaviota polar y gavión hiperbóreo, atraídos por los descartes de los pescadores que faenan por el Gran Sol —una de las zonas de pesca más importantes de Europa— y por la posición estratégica del lugar respecto a las rutas que conectan Islandia y Groenlandia con el Atlántico oriental.

Larus glaucoides (Gaviota groenlandesa)

De hecho, muchos observadores irlandeses recuerdan inviernos en los que ver entre 10 y 20 gaviones hiperbóreos en un solo día era perfectamente posible cuando coincidían grandes descargas de pescado y temporales del noroeste. Con esa excusa he pasado allí un par de días y he podido ver una gaviota polar y un gavión hiperbóreo. Hasta hace poco, lo habitual era ver muchos más. Y lo que ocurre en Killybegs no es una excepción: en el norte del Cantábrico llevamos un par de años en los que apenas aparece ninguno. Antes de llegar a Killybegs mi idea era detenerme en el puerto que queda frente a Galway, en Rossaveal, pero el compañero y gaviotero Gabi Martín me advirtió que, para ver gaviotas polares, no había color. Y acertó de pleno. Pasé primero por Rossaveal y apenas había movimiento: un puerto pequeño, muy dependiente del ferry a las Aran, sin descargas ni actividad que atrajera gaviotas. Ni rastro de polares. En cambio, al llegar a Killybegs la diferencia fue abismal: Allí entendí por qué todos los caminos gavioteros en Irlanda acaban en Killybegs.

Gavion hyperbóreo (Larus hyperboreus)

Todo apunta a que estamos viviendo un cambio profundo en la distribución invernal de estas especies. El calentamiento del Atlántico Norte está alterando la disponibilidad de alimento en esa región, y los inviernos son cada vez más suaves. Si las aves encuentran comida y condiciones tolerables en latitudes altas, no necesitan desplazarse hacia el sur. Además, los temporales fuertes del noroeste —que antes arrastraban gaviotas árticas hacia nuestras costas— son menos frecuentes.

No sabemos aún si las poblaciones están disminuyendo o simplemente cambiando de área de invernada, pero sí está claro que las irrupciones masivas de gaviotas polares e hiperbóreas son cada vez más raras. Lo que antes era casi una garantía en puertos como Killybegs, hoy se ha convertido en un pequeño premio para el observador paciente. En el Cantábrico la tendencia es aún más evidente. En los dos últimos inviernos apenas se han registrado gaviotas árticas, lo que confirma la impresión general de que su presencia en nuestras costas ha caído a mínimos históricos. Lo que antes era un visitante invernal ocasional pero casi asegurado, hoy se ha transformado en una rareza.

Y, aun así, Killybegs sigue ofreciendo una variedad de gaviotas difícil de igualar en el Atlántico europeo. Además de las especies polares, me ha parecido un lugar excelente para observar gaviotas argénteas de la subespecie argentatus —de procedencia más nórdica que las argénteas locales—, así como gaviotas canas, tridáctilas o reidoras, que se mezclan en los muelles y en las descargas creando un escenario perfecto para disfrutar de la diversidad del género Larus

 Puntos buenos para observar gaviotas en Killybegs ;

Imagina llegar a Killybegs por la carretera principal que baja hacia el puerto. A medida que te acercas, el olor a sal y a pescado te indica que estás entrando en uno de los puertos más activos del Atlántico europeo. Para un observador de gaviotas, el recorrido ideal sigue cuatro puntos clave:

1. El muelle pesquero principal; Nada más llegar al puerto, el gran muelle donde atracan los arrastreros es el primer lugar que merece una parada. Aquí se concentran cientos de gaviotas en los días de descarga. Es el punto más dinámico, con barcos entrando y saliendo, montacargas moviendo cajas y un flujo constante de alimento que atrae a todo lo que vuela.

2.Las zonas industriales y las fábricas de procesamiento de pescado; Antes de llegar al centro del puerto ya aparece la primera fábrica, y si sigues caminando o conduciendo hacia el fondo de la dársena entras de lleno en la zona industrial. Aquí se encuentran las plantas donde se procesa el pescado que llega del Gran Sol. En los tejados, barandillas y contenedores se acumulaban montones de gaviotas, esperando cualquier resto que pudiera salir de las fábricas. Estos sitios son unos lugares excelentes para revisar gaviotas.

Junto al barco "Akillamendi berria" de Ondarroa

3. La bocana y la zona de descarga de los arrastreros; Merece la pena acercarse a la bocana del puerto, especialmente cuando entra un arrastrero. Es aquí donde se realiza buena parte de la descarga, y las gaviotas se arremolinan alrededor del barco en cuanto empieza a caer el pescado. La actividad es constante y muy visible: bandos compactos siguiendo la estela del barco, aves posándose en el agua para aprovechar cualquier resto y un flujo continuo de movimiento que permite revisar cada individuo con calma. Fue precisamente en esta zona donde pude ver los dos ejemplares de gaviotas blancas, siguiendo de cerca a los arrastreros que regresaban del Gran Sol.

Ese “tumulto” es casi una firma del puerto de Killybegs: un hervidero de alas, gritos ásperos y movimientos caóticos perfectamente sincronizados alrededor de los descartes de los pesqueros. Cuando un barco entra a puerto o descarga, las gaviotas se arremolinan, cada una intentando ganar un centímetro de ventaja.

Cómo distinguir una gaviota polar de una kumlieni en primer invierno; La separación en campo entre una gaviota polar típica (Larus glaucoides glaucoides) y una kumlieni de primer invierno requiere fijarse en un conjunto de rasgos sutiles. El criterio más determinante suele ser el tono de las primarias: en glaucoides son blancas o crema muy pálido, sin sombras ni marcas, mientras que en kumlieni aparece un sombreado grisáceo o marrón suave, a veces apenas perceptible, pero que confiere al ala un aspecto menos puro. Este matiz puede manifestarse como una ligera suciedad hasta P5–P7 o como un oscurecimiento general del borde del ala. La que vi en Killybegs, encajaba perfectamente en el patrón de glaucoides típica. Las primarias eran de un crema uniforme, casi marfil, sin rastro de sombreado ni suciedad. En vuelo, el ala mostraba esa translucidez cálida tan característica de las polares típicas, sin el más mínimo indicio de las sombras grisáceas que delatan a muchas kumlieni. Aun así, existe un amplio solapamiento, ya que kumlieni forma un continuo entre glaucoides y thayeri, por lo que algunas aves pueden resultar prácticamente indistinguibles.

Identificación en campo: argenteus vs. argentatus; Durante mi visita al puerto de Killybegs, además de los habituales tumultos de gaviotas atraídas por los descartes pesqueros, observé varios individuos de gaviota argéntea que me hicieron detenerme. Aunque la población local corresponde mayoritariamente a Larus argentatus argenteus, algunas aves presentaban rasgos que se alejan del fenotipo típico argenteus y se acercan más al argentatus del norte de Europa..

Lo que más me llamó la atención fue el tono del manto: en varios individuos, el gris era visiblemente más oscuro, con un matiz más frío y plomizo que el gris plateado pálido habitual en argenteus. Este rasgo, aunque variable, es uno de los indicadores más fiables para diferenciar entre ambas subespecies. Además, la cabeza mostraba un estriado muy marcado, con vetas marrones densas que se extendían desde la nuca hasta el pecho, mucho más acentuadas que en los argenteus locales, que tienden a mostrar cabezas más blancas o con estriado fino y limitado.

Otro detalle que me reforzaba la sospecha fue el color de las patas: en estos individuos eran de un rosa intenso, casi saturado, mientras que en argenteus suelen ser más pálidas, incluso con tonos carne o grisáceos. Este contraste, junto con la expresión más robusta y el iris amarillo intenso, sugería una estructura más poderosa, típica del argentatus del norte de Europa.

Aunque la variabilidad individual y el solapamiento entre subespecies complican el diagnóstico, la combinación de manto más oscuro, estriado facial denso y patas rosadas apunta con fuerza a la presencia de argentatus en el puerto. Es posible que algunos de estos individuos sean invernantes procedentes del norte de Europa, aprovechando la abundancia de alimento en la zona. En lugares como Killybegs, donde coinciden ambas subespecies, comparar entre individuos es clave. Aquí podéis ver una pequeña muestra de los argentatus que he sacado estos días por la zona;

Esta imagen resulta especialmente útil para comparar una gaviota argéntea local (Larus argentatus argenteus) con un individuo de fenotipo escandinavo (argentatus). La diferencia en el color del manto es evidente incluso a simple vista: mientras que el ejemplar local muestra el típico gris plateado claro propio de argenteus, el otro individuo presenta un gris más oscuro, frío y plomizo, característico de argentatus. Esta variación en el tono del manto, cuando se observa en comparación directa, es uno de los indicadores más sólidos para distinguir ambas subespecies en puertos como Killybegs, donde pueden coincidir en invierno.

Tercer invierno o un cuarto invierno de Larus argentatus argentatus; En este caso concreto, el ave de la izquierda corresponde a un Larus argentatus argentatus en su tercer o cuarto invierno, y la comparación directa con la argéntea local resulta muy reveladora. El nivel de estriado en la cabeza, mucho más denso y extendido, es un rasgo típico de los individuos de origen escandinavo en pleno invierno, mientras que las argenteus locales suelen mostrar un estriado más fino o incluso cabezas casi blancas a estas alturas de la temporada. A esto se suma la tonalidad del dorso, claramente más oscura y fría en el ejemplar escandinavo, con un gris plomizo que contrasta de forma evidente con el gris plateado más claro de la argéntea local.
La combinación de ambos rasgos —estriado intenso y manto más oscuro— delata sin dudas su identidad como argentatus.
En este caso una argentatus de segundo invierno.

Otro ejemplo claro de Larus argentatus argentatus en tercer invierno. Incluso sin entrar en detalles finos, la diferencia salta a la vista: estos individuos muestran un manto notablemente más oscuro. En conjunto, el ave transmite una impresión más robusta y “nórdica”, muy distinta del aspecto más limpio y plateado típico de argenteus.

Posible Larus argentatus argentatus con plumaje de 1er invierno
En teoría no se pueden separar con seguridad argenteus y argentatus en plumaje de primer invierno, porque el plumaje juvenil es muy similar y existe un solapamiento enorme. Pero en la práctica, cuando pasas horas en puertos como Killybegs y comparas individuos lado a lado, sí aparecen indicios que te hacen sospechar de un origen escandinavo. Para ilustrar mejor las diferencias entre las dos subespecies de gaviota argéntea de primer invierno, he colocado dos fotografías comparativas en las que los rasgos distintivos se aprecian con bastante claridad. Abajo teneis un individuo local (Larus argentatus argenteus), con el típico manto gris plateado claro y un estriado invernal mucho más tenue. Arriba, en cambio, se muestra un ejemplar de fenotipo escandinavo (argentatus), cuyo aspecto resulta inmediatamente más oscuro y robusto. El manto presenta un gris más frío y plomizo, claramente más intenso que el de las argénteas locales, con una extensión de la muda mucho mas reducida, y la cabeza conserva un estriado más denso y extendido, incluso en pleno invierno. La comparación directa entre ambas aves permite apreciar de un vistazo estas diferencias, que en campo pueden pasar desapercibidas si no se observan lado a lado. Estas imágenes refuerzan la idea de que en Killybegs no solo invernan argenteus locales, sino también argentatus procedentes del norte de Europa.
Larus argentatus argenteus con plumaje de 1er invierno
Otra argentatus de segundo invierno.

El gavión hiperbóreo junto a un gavión atlántico y una argéntea adulta

Gaviota groenlandesa junto a una gaviota argéntea de primer invierno

Gavion hyperbóreo junto a gaviotas argénteas de primer invierno
Gaviota groenlandesa junto a una gaviota argéntea de segundo invierno
Gavion hyperbóreo junto a gaviotas argenteas y gaviones
Larus glaucoides (Gaviota groenlandesa) junto a un tumulto de gaviotas 
Una gaviota argentea argenteus adulta anillada en Irlanda
En Killybegs también aparecían algunas gaviotas canas (Larus canus) dispersas, aunque no en grandes números. Se veían individuos sueltos aquí y allá, pero en general su presencia era bastante limitada en comparación con otras especies más abundantes en el puerto.
En Killybegs, los gaviones atlánticos (Larus marinus) estaban por todas partes. Era imposible mirar a cualquier punto del puerto sin que apareciera uno: en los tejados, en los barcos, en los muelles, sobrevolando los descartes… dominaban el ambiente. Eran, sin duda, los auténticos reyes del puerto, imponiéndose por número, tamaño y presencia sobre el resto de gaviotas.
En los melés de gaviotas que se formaban en el puerto, los gaviones atlánticos estaban siempre ahí, imponiendo su ley sin esfuerzo. Cada vez que estallaba uno de esos remolinos, ellos entraban con autoridad, desplazando a las demás especies y quedándose con los mejores descartes. Su presencia era tan dominante que, en cuanto aparecían, el resto de gaviotas cambiaba el tono del alboroto.
También conseguí una foto curiosa: una gaviota tridáctila junto a una foca, una escena bastante habitual en el puerto. Las tridáctilas suelen moverse por los bordes exteriores y zonas más tranquilas, y no es raro verlas compartiendo espacio con las focas que esperan restos cerca de los muelles.